La inclusión de la tecnología en la educación del siglo XXI

La tecnología en la educación actual cada vez tiene una mayor importancia en la docencia del siglo XXI. La inclusión de nuevas tecnologías de la información y la comunicación es natural para un alumnado que vive el día a día de estos cambios, pero no para el docente que tiene que ir contracorriente intentando estar al día de las diversas innovaciones que surjan. El aprendizaje de estas tecnologías, de las que podemos ver un buen catálogo aquí, es primordial para las nuevas generaciones ya que esta nueva manera de relacionarse y trabajar tiene peligros que normalmente no suelen verse. Vamos a valorar las ventajas y desventajas de esta inclusión y que detalles habría que tener en cuenta por el docente.

En primer lugar el conocimiento de las nuevas tecnologías no pasa solamente con saber escribir en un procesador de textos o manejarse por internet. Tampoco podemos pedir que un usuario promedio conozca lenguaje de programación y el funcionamiento interno de todos los procesos de un ordenador. Hay un estado intermedio basado en la adquisición de competencias digitales, que en esencia es saber cual es el potencial de estas herramientas.

En la era de la información tiene más relevancia saber el potencial de las herramientas que el conocimiento de las mismas, ya que este se pueden adquirir fácilmente, pues todo está en internet. El acceso a la información por tanto es el principal y primer punto a considerar esta mejora.

En un segundo lugar consideraríamos la capacidad de profesionalización existente en las herramientas digitales. Suele haber una corriente de pensamiento en el que hay una pérdida de trabajo en favor de las máquinas y robots, aunque en realidad lo que hay es una super-especialización de los trabajos. Los alumnos deben ser educados en valores y competencias útiles para ellos, por lo que una docencia que no les enseñe las herramientas básicas para desarrollarse en un futuro, está abocada al fracaso.

La adquisición de competencias digitales, se trata del aprendizaje, gestionar el aprendizaje con autodisciplina, trabajar de forma autónoma y en equipo y utilizar las oportunidades de las nuevas tecnologías (García-Valcárcel 2016). Desarrollando un poco estas cuestiones, nos interesa sobre todo el último punto, ya que las oportunidades que nos dan las nuevas tecnologías son inconmensurables. El uso de la tecnología en la educación actual no es solamente poner un power point bonito, sino la mejora de la docencia con estas técnicas y como enseñarlas, lo cuál supone un doble objetivo:

De un lado, el uso de las nuevas tecnologías en el aula mejora el aprendizaje, ayuda a la adquisición de competencias y promueve la motivación del alumno. Se trata de una docencia donde el profesor se comunica en un lenguaje similar al del alumno, siendo los códigos y medios para su difusión más rápidos y eficaces.

Por otro lado, es relevante la adquisición de estas competencias procedimentales por parte del alumno, que puede incorporarlas en sus diversas labores personales, educativas o profesionales. Partiremos de un ejemplo. La adquisición de competencias artísticas como es el dibujo, puede tener una gran cantidad de salidas laborales, desde el pintor profesional hasta el dibujante de comic. Sin embargo, si no se potencia la visión técnica y tecnológica de este tipo de recursos laborales y formativos, nos podemos quedar con pocas herramientas para su desarrollo. El caso más claro es la escritura manual. Es evidente que todos tenemos que aprender por la base pero no tendría sentido en el mundo actual, que el alumno solamente aprendiera a escribir a mano y no pudiera escribir a ordenador precisamente porque no se le han dado estas compentencias.

Sin lugar a duda, la mejora del ámbito educativo en lo referente a la tecnología pasa por la actualización del profesorado, pero también en el cambio de criterio y de paradigma. Partimos de una percepción donde la hiper-especialización es constante, pero donde se ve poca utilidad de la misma. Esta a su vez, suele estar disfrazada de cuestiones técnicas, como si la especialización solamente fuera el conocimiento de un programa o tecnología concreta. Hoy por hoy, con el enorme desarrollo de las redes y la puesta a nivel común de una inmensa cantidad de recursos, lo que no se puede permitir es valorar todas las cuestiones técnicas como si fueran de esta dificultad.

¿Cuál es la complicación de aprender ecuaciones de segundo grado? ¿y tocar un instrumento musical? la dificultad y tecnología no tiene que ir de la mano, como con todo antes de correr hay que aprender a caminar; y solamente caminando en el proceso tecnológico guiados por los docentes, es como se puede llegar a mejorar estas competencias.


Fuentes:

A. García-Valcárcel Muñoz-Repiso, «Las competencias digitales en el ámbito educativo», DDOMI. Monografias del departamento de Didáctica, Organización y Métodos de investigación, 2016. https://gredos.usal.es/handle/10366/130340

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *